TITANIC

 

TITANIC – 14/04/2026

La tragedia marítima más recordada de todos los tiempos fue el lujoso transatlántico Titanic que se hundió en su viaje inaugural. Era el mayor barco del mundo y había quien pensaba que nada lo podría hundir, de tal manera que no fue equipado con suficientes botes salvavidas.

El carguero británico Californian le mandó repetidos avisos informándo de la existencia de icebergs en esa ruta del Atlántico, pero la última respuesta que recibió fue: “¡cállate que estoy ocupado!” despachando mensajes banales de los pasajeros, y a ninguno de esos avisos se hizo caso, continuando la navegación a toda máquina ya que la naviera había presionado al capitán para reducir al máximo el tiempo de la travesía.

La orquesta tocaba, la gente bailaba, se descorchaban botellas de champagne, los camareros iban y venían. A las 23,40 avanzaba el navío cuando de repente el vigía en medio de la oscuridad de la noche vio a menos de 500 metros un iceberg delante del barco elevándose unos 30 metros sobre el nivel del agua, hizo sonar la campana tres veces y telefoneó inmediatamente al puente de mando, pero el choque fue inevitable. El ingeniero constructor que viajaba a bordo calculó su irreversible hundimiento en dos horas. Pasados 25 minutos de la media noche se ordenó subir a los botes salvavidas, primero a las mujeres y los niños.​ Mientras tanto, la orquesta siguió tocando para evitar el pánico.​ La evacuación se hizo lentamente, ya que la mayoría de los pasajeros no creían posible el hundimiento. A las 02,17 horas los músicos dejaron de tocar, justo antes de que se cayera la chimenea que tenían delante de ellos.​ Poco después, la gran vidriera se rompió, provocando la destrucción de la escalera principal, entrando el agua en todas las zonas de proa. A continuación, las luces parpadearon por última vez y se apagaron. La popa fue levantada por el peso sumergido de la proa dejando al descubierto las hélices. Con la proa sumergida y el aire atrapado en la popa, esta permaneció a flote durante dos minutos más, elevándose en un ángulo casi vertical con cientos de personas aún aferradas a ella.​ La popa se iba llenando de agua hasta hundirse totalmente 2 horas y 40 minutos después de la colisión. Sobre las 4 de la madrugada el buque Carpathia llegó a tiempo para rescatar a los supervivientes.

La prensa en Nueva York titulaba que todos los pasajeros del Titanic habían sido rescatados después de la colisión, detallando que la tripulación permanecía a bordo mientras era remolcado a Halifax.​ El Daily Mail contaba que se había hundido, pero sin pérdidas humanas. En las oficinas de la naviera White Star tranquilizaban a los familiares de los pasajeros, asegurando que el accidente no había sido grave. En realidad, habían muerto 1.500 personas.

Llama la atención la concatenación de negligencias fruto del optimismo de la época, como el hecho de que el vigía no tenía los prismáticos, siendo que de haberlos tenido la tragedia podía haberse evitado. Ese optimismo a toda prueba, que no se altera ante las más evidentes manifestaciones de que las cosas van mal, indica una insensibilidad con los planes de la Providencia y en último análisis, un divorcio entre los hombres y Dios.​

Cuando se le preguntó al capitán del buque Californian sobre el caso, contestó: “¡Yo les avisé!”. Toda una metáfora para el mundo moderno que en repetidas apariciones marianas como las de París, Lourdes, Fátima, Ámsterdam, y Akita, la Señora avisó de la catástrofe bíblica hacía la que el mundo camina.