SUIZA


 

SUIZA - 10/07/2026

Suiza parece una nación especialmente destinada por la Providencia a prestar un gran servicio a la Señora de todos los Pueblos. Toda la atmósfera física, los lagos, las montañas, las nieves, los precipicios, todo habla de una naturaleza llena de candura, de bondad y también de fuerza.

Sin embargo, no se diría que campesinos nacidos en esos lugares, junto a lagos como aquellos, de ojos azules profundos como el color de los lagos, ojos que hablan de reflexión, de meditación, de paz, habrían de practicar los horrores que cometieron. Por ejemplo, Zwinglio, el Calvino suizo, protestante radical y furibundamente anticatólico, fundador de una secta.

Pero también es verdad que de aquellas atmósferas pacíficas han salido, para la historia de Suiza y de la civilización cristiana, guerreros de primera categoría. Si consideramos los suizos que defendieron a Luis XVI y María Antonieta contra los rebeldes que invadieron Versalles, y después lucharon contra los revolucionarios que atacaron el Palacio de las Tullerías, se ve bien hasta qué punto eran heroicos y estaban dispuestos a defender la civilización cristiana.

Igualmente, la misión de ser guardias pontificios tiene mucho significado, que se acrecienta aún más por el hecho de en 1870, con motivo de la invasión de los Estados Pontificios, muchos se alistaron en el ejército de Pio IX, en cuya defensa murieron. Esa actitud tiene una belleza, un valor, que contrasta con la hediondez del protestantismo y de la herejía. Parece haber una contradicción entre las gracias y las bellezas de la naturaleza, dadas por el Cielo, y el uso que los suizos hicieron de ellas.

Actualmente la posesión de armas es generalizada, no obstante, los crímenes con armas de fuego son tan pocos que ni siquiera hay estadísticas. Los 6 millones de habitantes disponen de 2 millones de armas de fuego particulares, entre ellas 600.000 fusiles automáticos. El sistema de defensa nacional exige que cada hombre pertenezca a una milicia, guarde en su casa el equipo listo para el combate como se puede apreciar en la foto, y reciba entrenamiento periódicamente. Un sentido de responsabilidad colectiva exime de la necesidad de leyes sobre la tenencia de armas. Además, también preservó una gran unidad familiar, social y cultural.

Es una nación que tuvo una gran vocación y fue llamada por Dios muy especialmente a un papel histórico privilegiado.