PROCESO – 22/07/2026
El proceso
revolucionario recibió un impulso en España por una parte con José Bonaparte,
llamado por el pueblo Pepe Botella, que es un rey que viene ya con la
Constitución debajo del brazo, que trae una monarquía liberal y que inicia una
desamortización muy clara y una persecución religiosa. Y, por otro lado, las
Cortes de Cádiz estaban de acuerdo con eso. Estaban en contra de los invasores,
sí, pero haciendo una revolución política con una Constitución calcada de la de
1791 de la Revolución Francesa, una monarquía parlamentaria. Los decretos de
Cádiz ya son revolucionarios y ya contemplan una desamortización a gran escala
de los bienes eclesiásticos. Eran enemigos de José Bonaparte, pero estaban en
su misma dirección. Vuelven a expulsar a la Compañía de Jesús, que había sido
restaurada por Pío VII justo después de Napoleón. Suprimen todos los
monasterios de España, 290, se salvan 8 por razones históricas, como El
Escorial. De los conventos, suprimen 1.701, la mitad de los que había. Aparte
de eso destierran a ocho obispos, expulsan de España al nuncio apostólico y de
paso asesinan al obispo de Vich, Raimundo Strauch, por realista.
El pueblo
reacciona levantándose en guerrillas, el mismo fenómeno de la Guerra de
Independencia, a favor del rey y de la Iglesia. Cuando en 1823 vienen los Cien
Mil Hijos de San Luis a restaurar el Antiguo Régimen en un paseo militar llegan
hasta Madrid y rescatan al rey en Cádiz, donde lo habían llevado.
Fernando VII
muere en 1833, y en 1834 tiene lugar la primera matanza de frailes de la
historia de España, el 17 de julio en Madrid. Grupos perfectamente organizados empiezan
a matar frailes, comenzando por los jesuitas, que habían vuelto otra vez. En la
calle de Toledo, en la colegiata de San Isidro matan a 16 de formas atroces
como se ve en el cuadro. Luego esos mismos grupos van a los mercedarios,
dominicos, capuchinos y finalmente acaban con los franciscanos de San Francisco
el Grande, donde eliminan a casi toda la comunidad: eran cincuenta frailes,
lograron escaparse dos. El gobernador
militar, José Martínez, contempla el espectáculo a caballo, algunos soldados
colaboran en el saqueo. Dura de doce del mediodía hasta las diez de la noche
sin la menor reacción militar. Detrás estaba el Gobierno. Lo dice el personaje
que lo preside, Francisco Martínez de la Rosa, uno de los padres de la
constitución de 1812 y masón de alto rango. Y no se depuraron
responsabilidades, no se castigó a los asesinos. Ya en 1834 tenemos el
espectáculo alucinante de una matanza de frailes en la capital de España
promovida por el Gobierno.
Entonces llega
la Desamortización, en 1836 con Mendizábal, otro destacado masón. Quedan
suprimidas todas las Órdenes religiosas de varones y todos sus bienes
nacionalizados. Pusieron en la calle a 24.000 frailes, sin indemnización y sin
nada. Los más jóvenes se buscaron la vida como pudieron, los mayores se vieron
en una auténtica penuria. El gobernador civil de Madrid, Olózaga, también
masón, ordena la demolición en Madrid de 17 conventos. Para ellos era vital que
dejaran de enseñar. La enseñanza, como denuncia León XIII en su condena de la
masonería, ha sido siempre su fijación, quitar la enseñanza a los religiosos.
Además, la influencia enorme que había tenido el clero desapareció.
somatemps.mx