SERES – 10/04/2026
Los seres
minerales, no tienen sensibilidad ni tienen conocimiento. La planta puede tener
reacciones, pero no tiene conocimiento. El animal tiene un grado de vida
superior al de la planta, y tiene conocimiento. Por ejemplo, cuando un ratón
pasa cerca de un gato, éste lo reconoce como un alimento y corre detrás de él,
pues necesita alimentarse. También el ratón reconoce el gato, sabe que el gato
suele tener hambre, lo identifica como un peligro y huye. Es natural que el
gato y el ratón, teniendo ambos el instinto de conservación, quieran
sobrevivir, en este caso el gato comer y el ratón huir.
Estas
reacciones naturales de los animales existen en seres irracionales, por lo que
no se deben a razonamientos, sino al conflicto de instintos de conservación que
ambos tienen. Se trata de un mundo de operaciones admirablemente razonables que
los animales poseen. Muchas veces son operaciones de gran complejidad, cuyo
mecanismo los científicos llevan generaciones estudiando para explicar, y no
siempre lo consiguen. Ellas están de acuerdo con el orden y la naturaleza de
las cosas, simplemente por asociaciones de imágenes, reflejos, instintos, pero
no son fruto de raciocinios.
Cuando el gato
da un maullido lloroso, cuyo tono lastimero es infalible para conmover los
corazones femeninos, es porque sabe que su dueña puede darle un poco de leche.
Él no hace un raciocinio: “Ella es dueña de la leche, y puede dármela. Por eso,
si quiero leche, debo manifestarle que estoy necesitando leche. Cuanto más
lloroso sea mi maullido, es más probable que me la dé, por tanto, voy a
requintar mi maullido”. El gato es totalmente incapaz de eso, lo que hace es
movido por su instinto.
No deja de ser
verdad que cuando tiene hambre, acaricia a la dueña, llevado por un conjunto de
instintos, reflejos, movimientos que derivan del principio vital de él, de lo
que podríamos llamar “alma”. No un alma espiritual como la humana, sino un
principio vital del animal. Un mineral, como la piedra, no tiene ninguna vida y
no es capaz de nada de lo que sucede en el mundo animal.
El hombre es un
ser mucho más complejo, tiene una razón que le lleva a comprender las cosas y
hace todos los movimientos voluntarios de acuerdo con la consciencia. El
raciocinio funciona asociado al instinto, y muchas veces el hombre completa la
acción del instinto pensando, razonando. Algunas cosas se pueden hacer
automáticamente, por un reflejo, sin necesidad de razonamiento, pero otras
veces es necesario un razonamiento. Se puede incluso no saber, en un caso
concreto, si actuamos racionalmente o sólo instintivamente. No siempre sabemos,
en nuestras acciones, cuál es el grado de colaboración de la naturaleza animal
y cuál es la colaboración del alma racional. Por ejemplo, cuando alguien entra
rápidamente en una habitación durante la noche, a buscar algo, instintivamente
extiende la mano a un lado y enciende la luz. Es una mera asociación de
imágenes y recuerdos, y hasta un animal sería capaz de hacerlo. También puede
ser el resultado de un razonamiento: “Necesito más luz, voy a dar al
interruptor”.