ESPADA – 07/07/2026
La espada está completamente superada como arma de guerra
y nadie quiere entrar en combate afilando una espada. No es un arma de guerra
actualmente, ni para el ataque ni para la defensa. Está prácticamente eliminada
de los arsenales modernos.
Sin embargo, en todos los ejércitos de los países
civilizados los oficiales la llevan en las ocasiones solemnes.
En una época en que su desaparición como arma llega al
auge, de tal manera se hizo simbólica, que no se comprende un oficial sin su
espada.
Por otra parte, existen Academias de Letras en las que se
usa uniforme y cuyos académicos, en las ocasiones solemnes, llevan espada.
También el uniforme de los diplomáticos la incluía porque quedó asociada a una
serie de aspectos poéticos y heroicos, como símbolo de la caballería.
Por eso, en ella se juntan no sólo la belleza de la
forma, sino también la excelente calidad del material utilizado para su fabricación,
muchas veces ornamentada con incrustaciones de metales nobles y de piedras
preciosas.
Y cuando su detentor posee una fe ardiente y un espíritu
sacral, no duda en colocar una reliquia del santo de su mayor devoción en la
empuñadura.
En la Edad Media se tejió toda la leyenda sobre la espada
pues se supo verla con profundidad, sublimarla y transformarla en el más alto
símbolo de la dignidad humana. Un rey para ser coronado usa siempre la espada. Para
todo lo que es elevado y de pompa se usa la espada.
¿Qué es más bonito decir, heredé de mi padre una espada o
heredé de mi padre una industria? Puede ser más lucrativo heredar una
industria, sin embargo, tiene más belleza poder decir: ¡Heredé de mi padre una
espada que, en el campo de batalla, defendió la civilización cristiana, fue un
héroe y murió en la guerra y la espada que usaba como militar, como
combatiente, me la legó!
Una espada así debería guardarse en una capilla, pues pasó
a ser una reliquia.