BRÍGIDA

 

BRÍGIDA – 23/07/2026

Santa Brígida, noble sueca de sangre real, obedeciendo a su padre, se casó con el príncipe Ulfo que tenía un carácter difícil lo que probó mucho su temperamento irritadizo y tuvo que dominarse hasta conseguir vencer su tendencia al genio. Fue madre de ocho hijos, entre ellos Santa Catalina de Suecia. Después de la muerte de su marido se dedicó a la religión. En 1345 fundó la Orden del Santísimo Salvador. Viajó a Roma para transmitir al Papa las visiones que había recibido del Cielo.

Después de haber vencido su temperamento impulsivo, se dio la circunstancia de que renació de nuevo ese mal genio haciéndole parecer tiempo perdido toda su lucha interior y teniendo que volver a empezar desde el principio. No era que hubiese consentido en algo el mal genio, ni se trataba de decadencia espiritual, sino que Nuestra Señora que había desvanecido sus enfados por una gracia especial, le probó con una lucha más para ver si se rebelaba o reanudaba humildemente sus esfuerzos, lo cual parecía algo sin sentido.

Entonces, con la sensación de que todo había sido en vano, reinició la lucha, volvió a dominar su temperamento y murió en paz con Dios.

Vemos la vida de una persona que trabaja mucho hasta construir una obra y de repente esa obra parece desmoronarse. Pero se debe tener confianza en la Providencia y retomar el trabajo.

Aquí está un refinamiento de la vida espiritual sobre el cual nunca será suficiente insistir: la Divina Providencia pide en muchas ocasiones de la vida enfrentar situaciones que parecen sin sentido. Que se camine en dirección a murallas que no tienen puerta, a obstáculos que no tienen solución. Pero después, cuando la persona avanza en esa dirección, las murallas se abren y se continúa caminando. ¡Esto es frecuentísimo en la vida!

La Señora de todos los Pueblos procede así con las almas que llama a las mayores finalidades y a las cuales ama especialmente. Pide una fe ciega, después de lo cual viene siempre una gran gracia.

Esto vale para quien esté en esa situación, pero también para quien no lo esté, porque es necesario preparar el espíritu para cuando vengan las pruebas, las dificultades: la persona no entiende por qué vino la tribulación y entonces se queda protestando durante todo ese período de amarguras. Pero si se comprendiese, si no se protestase, volvería la prueba más breve. Y, al final, entendería el sentido que todo eso tiene.

En la Sagradas Escrituras encontramos hombres de Dios especialísimamente llamados por Él que son probados de esta manera.

Es necesario compenetrarse de eso e ir preparando reservas de energía, de disposición, para cuando esto suceda. Una de las peores pruebas que se tendrán durante los castigos profetizados en las apariciones marianas será la impresión de se está ante cosas sin sentido, de que no hay ninguna solución, ni salida para nada. Pero después se verá que hay solución, que hay salida y todo se esclarecerá. Por tanto, es fundamental para los que tienen la vocación contrarrevolucionaria, tener muy presente esta constante que la Señora pone en nuestra vida. Ir obedeciendo su voluntad que habla por la voz de los acontecimientos, y después se comprenderá que debía ser así, que fue bueno que fuese así.

Pongamos esta idea en nuestro espíritu: calma, seguridad y certeza de que todo se resuelve, todo se explica, incluso en los momentos en que todo parece insoluble e inexplicable.