SEÑORA – 30/05/2026
El 25 de marzo
de 1945, exactamente 600 años después del famoso milagro eucarístico de
Ámsterdam, se produjo allí mismo el primero de los 56 mensajes, a lo largo de
14 años, de la Señora de todos los Pueblos a Ida Peerdeman.
En estos
mensajes María manda explícitamente al Papa Pío XII y a la Iglesia la
proclamación de un nuevo dogma mariano: el de Corredentora, Medianera y
Abogada, como colofón de la doctrina mariana. Llega incluso a decir: “El dogma
deberá ser proclamado antes de 1960”. Cuando esto se haga, promete dar la
verdadera paz al mundo.
Ella fue
constituida Corredentora al principio, ya había sido predestinada. Corredentora
era desde el momento de la Anunciación por voluntad del Padre. El Redentor
recibió de la Señora únicamente la carne y la sangre, o sea, el cuerpo. Del
Señor, el Redentor recibió su divinidad. De ese modo, la Señora se convirtió en
la Corredentora.
El 11 de
febrero de 1951 ella dicta la oración: “Señor Jesucristo, Hijo del Padre, manda
ahora tu Espíritu sobre la Tierra. Haz que el Espíritu Santo habite en el
corazón de todos los pueblos, para que sean preservados de la corrupción, de
las calamidades y de la guerra. Que la Señora de todos los Pueblos, que un día
era María, sea nuestra Abogada. Amén”.
Pide que esta
oración tan breve y sencilla se difunda junto con su imagen para que cada uno
pueda decirla en su propia lengua, y que todos colaboren en esta gran obra para
el mundo. Encarga que se difunda lo antes posible prometiendo dar gracias para
el alma y para el cuerpo a quienes la invoquen.
Más adelante
pregunta: ¿Por qué no se está difundiendo la oración? ¿Por qué esperan tanto?
Yo la dicté para que sea llevada entre los hombres, al mundo entero. Que todos
la recen cada día. Esta oración se ha dado así, pequeña y sencilla, para que
todos puedan rezarla en este mundo presuroso y moderno. Ha sido dada para pedir
que el verdadero Espíritu venga sobre el mundo. Todavía falta mucho más, que
difundan más la oración y la imagen por el mundo. Yo les ayudaré. Prometo, por
medio de esta oración, salvar al mundo. Los pueblos me tienen que invocar bajo
este título, como vuestra Abogada, pedidle que aleje todas las calamidades.
Pedidle que elimine de este mundo la corrupción. De la corrupción vienen las
calamidades, de la corrupción vienen las guerras. Tenéis que pedir por medio de
mi oración que todo esto sea eliminado de este mundo. Vosotros no sabéis lo
grande e importante que es esta oración ante Dios. Él escuchará a su Madre, ya
que Ella quiere ser vuestra Abogada.