PROTOCOLO

 

PROTOCOLO – 29/06/2026

Al protocolo hoy en día se le da menos importancia que en el pasado. La actitud general hacia él peca con frecuencia de indiferencia u hostilidad. Bien entendido, es necesario para mejorar nuestra calidad de vida, para dar un tono amable y civilizado a nuestras relaciones sociales, para que nuestra personalidad, a veces conflictiva o inclinada a la acritud, disponga, como el motor de un coche, de un aceite que suavice los roces y evite que hiervan los sentimientos.

Por ceremonial se entiende el ambiente, el aparato, la pompa que deben rodear los actos oficiales y solemnes. Protocolo es el conjunto de reglas precisas que rigen el ceremonial. En la vida privada el protocolo tiene poca aplicación, pero lo que tiene una gran importancia es la cortesía, hasta el punto de que no se concibe la vida civilizada sin ella, de igual manera que no se entiende la vida oficial sin protocolo.

La cortesía está basada en sentimientos, así como en tradiciones y costumbres. La cordialidad se asocia a los buenos sentimientos. Es difícil imaginar una persona con buenos sentimientos que no sea cortés o que no desee serlo. Igualmente sorprendería ver una persona de malos sentimientos que fuese cortés.

En el mundo actual, lamentablemente, la cortesía está en crisis. Son muchos los llamados progresistas que abandonan aquellas tradiciones y costumbres, por considerarlas antiguallas, echando por la borda, como si fuera un lastre, la experiencia de muchas generaciones en sus denodados esfuerzos por mejorar la convivencia.

En la foto dos pajes del duque de Norfolk en la ceremonia de coronación de la reina de Inglaterra en 1953. Según el orden natural de las cosas, las élites de un pueblo, y de modo particular las que representan, perpetúan y actualizan la tradición, constituyen como la quintaesencia, la expresión más alta y más típica de las cualidades nacionales. Las élites verdaderas no forman por lo tanto un cuerpo de gozadores egoístas que acaparan en beneficio propio, todas las ventajas y todas las cualidades en detrimento de la masa embrutecida y hambrienta, sino que forman parte del pueblo, viven de la misma savia, tienen en grado eminente y para el bien de todos, las cualidades que exhala toda la nación, y están para ésta como la flor para el vástago, o la cabeza para el cuerpo.