SCHÖNBRUNN – 10/06/2026
Requinte y sacrificio en la vida de Corte junto a los
emperadores de Austria.
En esta galería del Palacio de Schönbrunn, en Viena, se
percibe el esplendor del estilo Ancien Régime. Tiene alguna inspiración de la
famosa Galería de los Espejos del Palacio de Versalles.
A lo largo de la galería, frente a frente, ventanas y
espejos multiplican las luces. El techo está ilustrado con obras de grandes
pintores.
Las lámparas delicadas tienen solemnidad y dignidad. Se
nota el carácter festivo de la galería, que viene dado por la mezcla de dos
colores extremamente luminosos: el dorado y el blanco. Las luces también son
distribuidas por apliques, de modo que durante el día la galería queda muy
luminosa y por la noche resplandece con mil fuegos.
¿Qué se realizaba en esa galería? No era apenas un local
de paso, sino también de lo que se podría llamar “sala de los pasos perdidos”.
O sea, personas de la Corte que tuviesen que tratar algún asunto, sobre todo en
el invierno muy frio, andaban de un lado para otro muy fácilmente, cómodamente,
de manera confortable. Así es que se veía gran número de personas, en una
especie de punto de encuentro, conversando mientras caminaban, o sentadas en
banquetas, dispuestas a lo largo de toda la galería.
Pero también es esas galerías se realizaban fiestas
espléndidas y bailes como minuetos. A veces se realizaban recepciones de
embajadores. Podemos imaginar un tejido riquísimo colocado en la pared tras los
tronos del emperador y de la emperatriz. Presentes, junto a los tronos,
personas del cuerpo diplomático, ministros, altos dignatarios del Estado, de la
nobleza, personas de la alta sociedad de Viena.
En ese contexto, podemos también imaginar entrar en la
galería chicas que comenzaban a frecuentar la Corte o Señoras recién casadas
que, aunque fuesen ya conocidas, se presentaban una vez más en la condición de
esposa de tal noble. Entonces, era preciso entrar caminando de modo amable y
risueño desde el fondo de la galería hasta aproximarse del emperador y de la
emperatriz. Hacían tres reverencias al comienzo de la galería, en el medio y al
final. Todas la reverencias tenían que ser profundas y con mucha dignidad,
siendo observadas minuciosamente por todos los asistentes.
Con este ejemplo, se puede percibir que no era fácil la
vida en la Corte en aquella época. Exigía mucho requinte, cumplimiento de la
etiqueta y sacrificio en la vida junto al emperador.