VISITACIÓN


Imagen que contiene interior, parado, foto, hombre

El contenido generado por IA puede ser incorrecto.

VISITACIÓN – 02/07/2026

Hoy es la fiesta de la Visitación de María a su prima Santa Isabel.

Nuestra Señora recibió la revelación de un ángel de que su prima Isabel estaba esperando un niño. Entonces Ella, que ya había concebido al Niño Jesús, y San José fueron a la casa donde vivía.

Vemos que Santa Isabel presintió, supo, tuvo conocimiento de la existencia del Niño Jesús por el modo como le saludó. San Juan Bautista, que estaba en el vientre de Santa Isabel tuvo conocimiento de que Nuestra Señora estaba hablando y se estremeció de alegría.

Evidentemente Santa Isabel con la ayuda del Espíritu Santo percibió que Dios estaba allí presente.

Esa percepción, no de modo tan agudo ni tan excelente, el verdadero católico debe tenerla también. Cuando corresponde a la gracia es dotado de un sentido por el cual percibe donde está Dios y donde no está Dios. No de manera física sino de forma moral, de manera sobrenatural.

Así el católico verdadero debe estar provisto de un sentido tal de las cosas que son según Dios, y de las cosas que no son según Dios, que percibe que no lo son. Para eso no es necesario que tenga gran cultura, gran inteligencia, muchos conocimientos de teología. Basta que tenga verdadero espíritu católico, que haya correspondido a la gracia del bautismo.

De esto Santa Isabel nos da un ejemplo maravilloso percibiendo al Niño Jesús que estaba dentro de Nuestra Señora.

Según muchos autores, San Juan Bautista sería el último profeta del Antiguo Testamento y el mayor de todos, reuniendo es sí todas las glorias del profetismo oficial. Él podría aquilatar lo que era ser la Madre de Dios, lo que era la Encarnación, de la cual él sería un profeta. Él anunciaría que Nuestro Señor iba a aparecer.

Entonces, al oír, sintiendo la voz de Nuestra Señora, sintiendo la presencia de Dios, él se estremeció de alegría. Según los teólogos, en el momento en que se estremeció de alegría fue santificado por Nuestra Señora, aún en el vientre materno.

Aquí se ve el poder de la Señora de todos los Pueblos. El eco de su voz santifica a un hombre en un instante, le da un grado eminente de santidad. Podemos pedirle que hable en lo íntimo de nuestras almas para que seamos santificados en un momento, concediéndonos una virtud que a veces años de luchas y trabajos no nos proporcionarían.