ERUDITOS – 17/08/2026
Hay una
diferencia entre la persona instruida o erudita y la culta.
Erudito es el
que sabe una porción de cosas. No se le pide que tenga el sabor de lo que
conoce. Necesita conocer, él es una enciclopedia ambulante.
Por ejemplo, un
erudito sobre historia griega es capaz de decir mil cosas, y cuanto más
insignificante es lo que dice más afirma la amplitud de sus conocimientos. Y,
por tanto, se transforma, por el vicio de las cosas, en un depósito de
insignificancias no asimiladas por un nexo, por una intelección común. Eso es
un poco la caricatura del erudito y mucho la verdadera foto del erudito.
El erudito solo
vive para su erudición, él solo estudia aquello. Y en un país muy organizado ya
no habrá eruditos sobre historia griega sino apenas sobre la batalla de
Salamina. Esa gente es así.
En cambio, la
persona culta conoce muchos menos hechos, muchas menos cosas concretas, pero
saca mucho sabor de las cosas. Es degustadora de las cosas. Como los probadores
de café o catadores de vinos que saben apreciar el sabor de cada clase. En la
foto el enólogo francés Michel Rolland. Podrá no conocer su composición
química, pero sí la diferencia de sabores. La persona culta es así, aprende las
culturas, aprende el sabor de las cosas. Es capaz de transformar la erudición
en valores de convivencia.
Sucede que el
erudito no tiene tiempo de ser un hombre de acción y el culto debe ser un
hombre de acción, porque si no está metido en la vida práctica, con problemas,
pierde un cierto equilibrio de espíritu que le hace sentir esas cosas.
El culto es
propiamente un especialista de la vida. Y es por eso por lo que acaba sintiendo
el gusto del vino, del café, acaba sintiendo un montón de cosas así. Pero no es
solo material, tiene sensibilidad artística, sensibilidad cultural para
entender los ambientes, las costumbres, las civilizaciones.
Existe un tipo
de inculto que aprendió a leer y a escribir porque la ley obliga y fue a la
escuela, pero es tan tosco que no es capaz de distanciarse de la realidad y
entrar en un libro, prestar atención en lo que dice el autor. Presta atención
continuamente en las cosas que pasan ante él o no es capaz de pensar, el
resultado es que no piensa, porque la gente piensa poco sobre lo que pasa
delante suyo. Es necesario tomar una cierta distancia para pensar. Ese no
entiende nada, es el inculto. Sabe escribir su nombre y sabe leer lo que los
otros escriben, pero no es una persona en la cual lo normal sea siempre estar
leyendo un libro. Y, por la noche, antes de dormir, lee un libro, lee parte de
un libro, que es lo normal.