IDA – 17/06/2026
Ida Peerdeman
nació el 13 de agosto de 1905 en la ciudad holandesa de Alkmaar. Fue bautizada
con el nombre de Isje Johanna, pero siempre la llamaron Ida. Poco antes de
empezar la Primera Guerra Mundial, la familia se trasladó a Ámsterdam. Con tan
sólo ocho años su madre fallece.
A los 12 años,
la tarde del 13 de octubre de 1917, última aparición en Fátima con el milagro
del sol, algo extraordinario le pasó al volver a casa, después de confesarse
como cada sábado. Tuvo una aparición celestial cuando en el fondo de la calle,
envuelta en una luz maravillosa, vio a una mujer de extraordinaria belleza,
cuya mirada expresaba indecible dicha y bondad, sin decir nada, sonriéndole y
con los brazos ligeramente abiertos. Nunca había visto nada tan bello.
Inmediatamente comprendió que era la Virgen María. Ese hecho se repitió los dos
sábados siguientes. En la foto, tocando el violín, a los 15 años.
Cumplidos los
18 empieza a trabajar en la oficina de una fábrica de perfumes, donde estará
muchos años. Sus compañeros le aprecian especialmente por su amabilidad y su
modestia. Siendo también atractiva no le faltan los admiradores, pero ella no
se siente llamada al matrimonio. Ya en ese período tuvo que sufrir repetidos
ataques diabólicos intentando empujarla delante de un tranvía o tirándola a un
canal. A veces era molestada por los demonios hasta en su casa, moviendo
lámparas, haciendo sonar el teléfono o el timbre inexplicablemente. Incluso
llegó a sentir unas manos queriendo estrangularla. Fue necesario hacer un
exorcismo. A los 85 años, terribles silbidos, gritos y ruidos la persiguieron
durante una hora entera.
En 1940
empiezan las visiones sobre próximos acontecimientos de la Segunda Guerra
Mundial. Con los ojos cerrados ve frentes de guerra y describe minuciosamente
lo que va a pasar. Todo corresponde exactamente a las noticias dadas a
continuación por la radio clandestina.
De 1945 a 1959
la Señora de todos los Pueblos le transmite 56 transcendentales mensajes para
el mundo cuyo punto culminante es la petición al Santo Padre de la proclamación
antes de 1960 del quinto y último dogma mariano: Corredentora, Medianera y
Abogada. Cuando el dogma sea proclamado la Señora promete dar la paz al mundo.
Ella se
considera sólo un instrumento, como se le había dicho en las apariciones. A
pesar de las experiencias sobrenaturales, sigue siendo una persona con los pies
en la tierra. Muchos años más tarde, un examen psicológico, por disposición del
obispo, la definió una persona totalmente normal, realista y sin fantasía, incapaz de
imaginaciones figurativas.
Incansablemente
respondía a las peticiones de información y a las cartas que llegaban de todo
el mundo. A todas partes mandaba las estampas de la imagen y la oración,
cuidadosamente confeccionadas, añadiendo siempre un afectuoso saludo personal.
En 1996 la voz
de la Señora le anunció: “Este es tu último año. Pronto te llevaré a mi Hijo.
Has cumplido tu misión”. En las primeras horas del 17 de junio entregó su alma
al Creador.