LEVANTAMIENTO

 

LEVANTAMIENTO – 02/05/2026

“La Pérdida de España” es el título de una obra de dos volúmenes del historiador Alberto Bárcena.

Los primeros momentos importantes en la descristianización de España suceden en dos fechas muy definidas, 1767 y 1814, con un actor común: la masonería.

La pérdida de España es la pérdida de la unidad católica de la nación española. Cuanto más se ha ahondado en esa destrucción de la unidad católica, más fondo hemos tocado en nuestra pérdida de identidad.

Durante el siglo XVIII, la Ilustración de origen francés o inglés se extiende por Europa. Es una ideología anticatólica que cuenta con la colaboración inestimable de las Fuerzas Secretas.

La Ilustración española es una Ilustración de políticos y tecnócratas que tratan de racionalizar, pero las ideas de Francia, que son ateas o agnósticas, no arraigan, esas ideas anticristianas que presiden la Enciclopedia no las había en España. La raíz católica era mucho más fuerte que en ningún otro sitio, la fe estaba muy enraizada y el espíritu misionero en el siglo XVIII aún era fuerte.

Los jesuitas fueron expulsados en 1767 por el siniestro rey Carlos III lo cual fue una gran victoria ilustrada que afectó de modo especial. Los jesuitas seguían siendo “el ejército del Papa” por su defensa del Sumo Pontífice y por la excelencia que habían alcanzado en cuestiones como la enseñanza o la labor misionera. Es el primer aldabonazo de que algo está cambiando muy gravemente. España seguía siendo tan católica como lo era antes, pero fue un primer aviso.

Otro gran paso hacia la descristianización y hacia la pérdida de la identidad católica de España se va a dar cuando acaba la Guerra de Independencia. No cabe duda de que España se levantó por su soberanía, por su independencia, pero también en defensa del Antiguo Régimen, del Trono y del Altar. La Guerra de la Independencia se interpretó aquí en clave de Cruzada como se puede apreciar en el cuadro de Goya del 2 de mayo de 1808 en Madrid. Las tropas de la Revolución entraron saqueando conventos, arrasando el patrimonio de la Iglesia, encarcelando curas cuando se ponían en su contra. En 1809 mataron al obispo de Coria, Juan Álvarez de Castro, que desde el primer momento de la contienda se postuló como uno de los líderes intelectuales contra la invasión, llegando a publicar dos pastorales convocando al pueblo a tomar las armas frente al francés. La guerra en buena medida es una Cruzada y la Iglesia ve la causa de la independencia como algo propio, hasta esa fecha la causa de España sigue siendo la de la Iglesia. Esto lo entendía el pueblo perfectamente.

Curiosamente, muchos de estos españoles que habían luchado contra Napoleón son prisioneros en Francia y cuando vuelven traen consigo las ideas liberales, las de la Revolución, que eran las que tenían los soldados franceses que ellos habían combatido. El liberalismo en España entra por el Ejército.