GABRIEL

 

GABRIEL – 24/03/2026

San Gabriel fue enviado por Dios para anunciar el Misterio de la Encarnación.

Es una misión elevadísima, es la misión clave en toda la historia de la humanidad, porque aquel ángel que fue encargado de decir a Nuestra Señora que la plenitud de los tiempos había llegado, que el reino del demonio iba a terminar, que la humanidad iba a ser redimida, que las puertas del Cielo se abrirían para la humanidad, el ángel encargado de pedir a la Señora su consentimiento para ese hecho, de anunciar el misterio de la maternidad virginal, ese ángel llevó el mensaje más alto que se pueda haber llevado en toda la historia de la humanidad. ¡Tiene una enorme importancia!

Se calibra la importancia del mensajero, no solo por la naturaleza del mensaje, sino por la importancia de quien lo mandó y por la importancia de aquella a quien se manda. Ahora, Ella era la Reina del Cielo y de la Tierra, la obra prima de Dios, destinada a ser la Madre de Él.

Podríamos deducir algo de la “psicología” de ese ángel por dos notas muy importantes, y que en el cuadro de Fray Angélico de la Anunciación están presentes. En primer lugar, un sentido de la jerarquía curioso. Ella todavía no era la Madre de Dios y San Gabriel, por naturaleza, era superior a María. De manera que cuando hablaba era a una persona que le era inferior, y que él estaba convidando a ser su Reina. Por otro lado, llevaba un mensaje de una predilección tal de Dios sobre Ella, que la colocaba fuera de cualquier paralelo con él. El ángel está pintado con gran respeto, con una veneración extraordinaria ante la Señora. Mientras Ella también habla con él inclinada y con todo respeto, porque estaba recibiendo un mensaje de Dios y porque, como persona, es inferior que el ángel. Hay superioridades reciprocas, en la cuales, naturalmente, Ella acaba siendo muy superior que el ángel. Pero en la escena, hay un mundo de respeto mutuo que indica bien el sentido de jerarquía, qué es lo opuesto del non servían de Satanás.

Muchos dicen que el demonio rechazó servir porque no quería reconocer el Verbo encarnado como objeto de su adoración y no quería reconocer a una mera criatura humana como su Reina.

San Gabriel hizo lo contrario. Llevar ese mensaje lleno de adoración y amor. Mensaje que colocaba, bajo cierto punto de vista, el reino angélico por debajo del reino humano, lo que colocaba encima de él alguien que le era inferior. Se percibe el alto sentido de disciplina, de jerarquía, y por tanto de Contrarrevolución.

A eso se puede acrecentar otro aspecto. Quien va a dirigirse a la Virgen de las vírgenes para decirle que va a ser Madre y continuar siendo virgen, hace una tal glorificación de la virginidad, que es una especie de obra prima de pureza mostrar que, delante de ese hecho tan inmenso de la Encarnación, Nuestro Señor resolvió violar todas las reglas de la naturaleza para salvar la virginidad perfecta de Nuestra Señora, y dar una nueva gloria al género humano haciendo de Ella la Esposa del Divino Espíritu Santo, para que Ella tuviese un hijo que no fuese hijo de hombre.

¡Ese mensaje es una de las mayores glorificaciones de la castidad!

Son los dos pilares de la Contrarrevolución: la humildad y el amor a la pureza. Al contrario, el orgullo y el amor a la sensualidad son los pilares de la Revolución.