jueves, 18 de julio de 2019


ASTUCIA – 19/07/2019

Fijémonos en la virtud evangélica de la astucia serpentina. Son innumerables los temas en que Nuestro Señor recomienda insistentemente la prudencia, inculcando así a los fieles que no tengan una candidez ciega y peligrosa, sino que hagan que su cordura coexista con un amor vivaz y diligente de los dones de Dios, tan vivaz y tan diligente que el fiel pueda discernir, entre mil falsos ropajes, a los enemigos que les quieren robar.

Veamos un texto: “Cuidado con los falsos profetas, se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Así, todo árbol sano da frutos buenos, pero el árbol dañado da frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis” (Mt. 7, 15-20). Este texto es un pequeño tratado de argucia. Comienza por afirmar que tendremos enfrente no sólo adversarios declarados, sino a falsos amigos y que por lo tanto nuestros ojos se deben volver vigilantes no sólo sobre los lobos que se aproximan a nosotros abiertamente, sino también sobre las ovejas, para ver si en alguna no descubriremos, bajo la blanca lana, el pelaje pelirrojo y mal disimulado de algún lobo astuto. Esto quiere decir que el católico debe tener un espíritu ágil y penetrante, siempre atento ante las apariencias, confiando sólo en quien demuestre, después de un examen meticuloso y sagaz, que es oveja auténtica. Nuestro Señor afirma que debemos tener el hábito de analizar atentamente las doctrinas y acciones del prójimo, a fin de que conozcamos el verdadero valor de esos frutos y precavernos contra ellos cuando sean malos. Para todos los fieles esta obligación es importante, pues el rechazo a las falsas doctrinas y a las seducciones de los amigos que nos arrastran al mal o que nos retienen en la mediocridad, es un deber. Si Nuestro Señor fue tan severo con el siervo que no hizo rendir el talento, ¿qué le hará a quien esté durmiendo mientras entra el ladrón?

En otro texto dice: “Mirad que yo os envío como ovejas entre lobos, por eso sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero ¡cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles” (Mt. 10, 16-18). Se tiene la impresión de que este texto es una advertencia exclusivamente aplicable a los tiempos de persecución religiosa declarada, ya que se refiere a la citación ante tribunales, gobernadores y reyes. Pero en vista de lo que ocurre actualmente en el mundo sería el caso de preguntar si hay algún país en el que a cualquier momento no se pueda estar en esa situación.